Cuatro pasos, y el primero lo das vos.
- 1
Le escribís
A la hora que sea, con tus palabras. Si te queda más cómodo, le mandás un audio.
- 2
Ordena
Te hace pocas preguntas, casi todas para tocar. Nada de formularios.
- 3
Agendás
Si tiene sentido, elegís el día de la Apertura: la primera conversación, sin cargo.
- 4
Llegamos preparados
Te llega el mapa de la reunión, y nuestro equipo ya leyó tu caso.
El dueño de una pyme cuenta su historia diez veces. Con Ari, la contás una.
Al contador, al banco, al proveedor, al vendedor de turno. Casi siempre de noche, que es cuando queda un rato.
Ari existe para que lo cuentes cuando puedas, sin esperar a que alguien atienda, y para que nuestro equipo llegue a la primera charla sabiendo de qué se trata.
Mejor decirlo de entrada.
- No es una persona.Te lo dice en el primer mensaje. Detrás está nuestro equipo, que lee todas las conversaciones.
- No diagnostica por chat.Tu empresa se mira con calma y con números, en la Apertura.
- No te persigue.Te invita una vez a la Apertura. La decisión es tuya, y si decís que no, queda ahí.
- No te pide datos sensibles.Ni claves, ni CUIT, ni datos bancarios. Por este canal no hacen falta.
Lo que le contás a Ari lo lee solo nuestro equipo, y se usa para preparar la conversación con vos.
Correr más rápido no saca a nadie del laberinto.
Ari viene de Ariadna. En el mito griego, Teseo entra al laberinto a enfrentar al Minotauro. Podía ser el más fuerte, pero sin el hilo que le dio Ariadna no salía.
En muchas pymes pasa lo mismo: se trabaja cada vez más y se siguen dando vueltas. Lo que falta no es esfuerzo. Es un hilo.
La empresa la conocés vos. Nosotros ponemos el hilo.
¿Qué está pasando en tu empresa?
Escribile a Ari. Contás una vez, a la hora que puedas, y nuestro equipo se ocupa del resto.